¿Qué hacer para aprovechar los talentos?

¿Qué hacer para aprovechar los talentos?

Una de las preguntas que me suelen hacer es: ¿qué hago para lograr usar mis talentos, para aprovechar mis capacidades? Hoy quiero contarles tres recomendaciones para que puedan aprovechar sus talentos en la economía de hoy.

La primera es la autoestima: cuando yo estaba muy pequeño tuve una enfermedad respiratoria que me hacía pasar mucho tiempo en una clínica; recuerdo que estando en esa situación tan delicada mi mamá y mi papá me paraban frente a una ventana y me decían: “Juan, mire hacia afuera que hay un mundo que lo está esperando”. Les cuento esto porque para mí fue fundamental que nunca me trataron como una víctima, y que me insistieran que había “un mundo afuera esperándome”: esa situación me sirvió para entender algo tan poderoso como que si uno logra quererse, como sea, es capaz de ver el futuro con optimismo, más allá de la situación en la que esté.

Me he dado cuenta en los años apoyando emprendedores, acompañándolos como manager a que pulan sus talentos, que las personas que más procrastinan son aquellas personas que le tienen miedo al rechazo: no mandan el correo en el momento adecuado, no convocan a un cliente, no hacen las cosas hoy, sino que las dejan para mañana, pero lo hacen no porque realmente no quieran si no porque detrás muchas veces hay una necesidad de protección, de no ser rechazados.

Por eso si quieren aprovechar sus talentos lo primero que deben hacer es quererse. Eso puede sonar como algo de magia, pero no lo es. Está demostrado que cuando nos queremos y apreciamos tal y como somos, cuando reconocemos nuestra capacidad de aprender cosas nuevas, cuando entendemos que hoy ya somos suficientes, podemos ver el mundo como un lugar donde nuestros talentos son necesitados, inclusive cuando alguien nos rechace. El rechazo no significa que nosotros seamos malos, significa un ‘no’ y punto, eso es todo. Lo que hay que hacer ante ello es seguir buscando oportunidades para desarrollar los talentos y poder aportar.

El segundo reto para aprovechar los talentos y liderar el futuro tiene que ver con la autorregulación. Hay un estudio muy interesante que se hizo en los Estados Unidos, en el que a unos niños les dijeron: “Te voy a dejar un masmelo. Si te esperas media hora sin comértelo, te traigo otro para que te comas los dos”. Grabaron a los niños para ver quién se aguantaba y quién no, y con los años descubrieron algo muy interesante: los niños que no se comieron el masmelo, sino que aplazaron la gratificación para esperar el segundo masmelo, tuvieron mejores resultados tanto económicos como académicos, cosa que los investigadores atribuyeron a ese aplazamiento de la gratificación, a la autorregulación.

Si quieren aprovechar sus talentos y ser un líder del futuro, tienen que considerar su nivel de autorregulación: ¿es normal para ustedes anticiparse a las cosas? ¿Querer una sensación de éxito rápido? ¿o más bien están dedicados a fortalecer sus talentos, a pulirlos todos los días de manera disciplinada, a pedir retroalimentación cuando les dicen que todo lo hicieron muy bien? Los talentos se pulen con el tiempo y por eso la autorregulación, la capacidad de esperar, es esencial.

El tercer elemento fundamental para desarrollar los talentos tiene que ver con la motivación. Tenemos que entender que hay dos tipos de motivaciones: las motivaciones intrínsecas y las motivaciones extrínsecas. La profesora Carol Dweck se ha dedicado a investigar este tipo de motivaciones a través de dos tipos de mentalidades: la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento. La mentalidad fija es cuando creemos que desde el nacimiento tenemos unas características y habilidades fijas; creemos, básicamente, que nuestros talentos no pueden mejorar. Bajo esa mentalidad fija estamos esperando un premio, un reconocimiento, que reconozcan nuestro esfuerzo.

Por otra parte está la mentalidad de crecimiento. Allí lo más importante es la creencia de que podemos ser mejores, que nuestro talento puede mejorar cada día. Bajo esa mentalidad, pedimos retroalimentación, buscamos crecer y desarrollar nuestros talentos. Lo que importa, cuando vivimos con mentalidad de crecimiento, es resolver un problema en el mundo y los beneficios son evidentes: vamos a tener retroalimentación, nos van a contratar más, nos van a buscar a nosotros porque a través de nuestros talentos resolvemos los problemas.

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