¿Cómo movilizar con nuestra historia?

Creo que hay tres lecciones clave a la hora de usar nuestras historias para movilizar a otros.

La primera la conocí en la Universidad de Columbia, en donde tuve la oportunidad de hacer una maestría en periodismo. En la primera clase me acuerdo que el profesor nos dijo: “miren, la gente recuerda historias porque nuestro cerebro así está diseñado”. Eso mismo se lo he escuchado en muchas ocasiones a emprendedoras y grandes profesionales, que utilizan las historias reales y pertinentes para ejemplificar lo que hacen. Por eso la primera recomendación para explicar qué hace tu producto, qué problema resuelve tu servicio, qué puedes lograr con tus talentos o qué pretendes alcanzar con ese nuevo proyecto, es que uses una historia real; un ejemplo concreto que la gente pueda entender fácilmente qué es lo que quieres lograr pero, sobre todo, que la gente recuerde. Siempre comienza con una historia.

La segunda viene del profesor Marshall Ganz, que recomienda que toda historia tenga tres elementos: primero, la historia del yo o del self en inglés. Se trata de que puedas contar tu historia y expliques tú por qué terminaste involucrada en esa iniciativa; la idea es que la gente entienda por qué . ¿Qué te hace el indicado, el relevante para resolver ese problema en este momento?

Segundo, el nosotros. Dice el profesor que toda historia debe reflejar los valores de quien la cuenta así como los valores de quien la escucha.  Imagínense que uno está contándole a unos empresarios su historia del yo, pero lo que a ellos les interesa son los números y uno en ningún momento habla de retornos de inversión: craso error.Él sugiere que la historia que uno cuente tenga relación con los valores, creencias e intereses de la audiencia.

Y el tercer componente es el call to action, el llamado a la acción. Toda historia después de pasar por el yo y por el nosotros tiene que terminar en una invitación. Si quieres que tu jefe  te aumente el sueldo, empieza con el yo, “mire jefe, yo tengo esta experiencia, he producido esto y esto, he aumentado las ventas”, sigue con el nosotros “usted y yo compartimos el interés de que esta empresa crezca”, y termina con el llamado a la acción “por eso jefe, auménteme el salario”. Yo, nosotros y el llamado a la acción, eso sirve siempre y para absolutamente todo.

Y una ñapa para contar una historia y movilizar a la gente hacia la construcción del futuro: todas las historias exitosas están divididas en tres: piensen en los tres reyes magos, los tres cerditos o los presidentes de la república que siempre se inventan los tres huevitos o los tres ítems más importantes para ellos. La ciencia de la narrativa ha demostrado que los seres humanos recordamos de a tres cosas; no recordamos los nombres de los siete enanitos, pero sí los de los tres reyes magos.

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