¿De quién recibir retroalimentación?

Todos tenemos algo por mejorar. La profesora Carol Dweck ha identificado dos tipos de personas: unos con mentalidad de crecimiento y otros con mentalidad fija. Quienes tienen mentalidad de crecimiento toman la decisión de siempre preguntarse cómo pueden mejorar y para ello siempre buscan la manera de incluir en sus vidas momentos de retroalimentación. Por el contrario, las personas que tiene la mentalidad fija no reciben retroalimentación y cuando la reciben la entienden como un ataque personal.

Si ustedes tienen una presentación para su jefe o para un socio, si quieren que, por ejemplo, alguien invierta en ustedes o en su proyecto, les sugiero que se preparen con tiempo (proper preparation prevents poor perfomance), y en segundo lugar, así la presentación haya salido tal cual lo imaginaron, les recomiendo preguntarles a sus interlocutores cómo podrían mejorar la presentación. Esto, por supuesto, no es exclusivo de presentaciones, sino que aplica para cualquier tarea en la que se desempeñen. Si tienen más información de sus oportunidades de mejora, es inevitable que pulan sus habilidades y que sus próximas intervenciones sean aún más contundentes.

Ahora bien, estar abiertos a la retroalimentación —adoptar una mentalidad de crecimiento— no quiere decir que hay que aceptar que todas las voces entren a sus oídos.  Hoy en día todo el mundo tiene una opinión sobre casi cualquier tema. No les sorprenda, entonces, que cualquier persona les quiera criticar su trabajo o sugerir mejoras a futuro. Es importante discernir entre las voces para entender cuáles provienen de expertos que pueden aportar a su crecimiento y cuáles provienen de opinadores consuetudinarios que no saben del tema, no tienen experiencia, y simplemente les resulta natural ofrecer su opinión a diestra y siniestra. En pocas palabras, es importante abrir la mente y buscar activamente retroalimentación, pero, al mismo tiempo, es indispensable fortalecer la capacidad de curar las opiniones; de descifrar cuáles son verdaderamente relevantes para nuestro crecimiento. Tres libros que pueden servirles para mejorar su búsqueda de retroalimentación son: Mindset de Carol Dweck, La ley 50 de Robert Greene y 50 Cent y Conversaciones cruciales de Ron Mcmillan.

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