Blog

Volver al blog

¿De Qué Tenemos Que Hablar en el 2020? | Conferencia Juan David Aristizábal

Enero 15, 2020

Pocos mensajes generan tanta ansiedad como un simple "tenemos que hablar". En organizaciones, empresas y familias, esas cuatro palabras suelen producir un pequeño caos inmediato. Para Juan David Aristizábal, esa misma reacción de susto es exactamente lo que necesitamos empezar a sentir frente a nuestro futuro laboral, y dejar de evitar la conversación.

Evitamos hablar del futuro porque estamos absortos en el presente

Según explica Aristizábal, parte del problema del liderazgo en América Latina es que no nos hemos dedicado a pensar en el futuro: estamos tan absorbidos por el día a día que no logramos ver las grandes tendencias que ya están transformando el mundo del trabajo.

Como ejemplo de lo que ocurre cuando una región no se prepara a tiempo, recordó el caso de Colombia y sus pueblos cafeteros: territorios que, a pesar de haber tenido los recursos suficientes para invertir en la preparación de su gente, no lo hicieron, y terminaron convirtiéndose, en muchos casos, en pueblos fantasmas. Para él, no estar preparado significa, en el fondo, no contar con el talento necesario para liderar la Cuarta Revolución Industrial.

Qué significa realmente la Cuarta Revolución Industrial

Si hubiera que resumir en una sola idea qué es la Cuarta Revolución Industrial, Aristizábal la define como la automatización del trabajo. Según sus cifras, seis de cada diez trabajos en América Latina serán reemplazados por robots o sistemas automatizados en los próximos años.

Frente a esta realidad, propone un ejercicio personal: pensar qué características tendría el candidato o candidata ideal que podría reemplazarnos en nuestro propio trabajo, y preguntarnos honestamente si nos estamos reentrenando lo suficiente en las habilidades que ese reemplazo ideal probablemente tendría.

Tres preguntas que toda organización debe hacerse

Para prepararse frente a la Cuarta Revolución Industrial, Aristizábal propone que cada persona, organización, e incluso cada familia, se haga (o al menos entienda la importancia de hacerse) estas tres preguntas:

  1. ¿Nos estamos entrenando en las habilidades que se necesitan hoy? No las del pasado, sino las que exige el siglo XXI.
  2. ¿Cuál es el estilo de liderazgo más efectivo y eficiente que hoy necesitan las organizaciones?
  3. ¿Cómo lograr usar las habilidades socioemocionales junto con la tecnología para transformar la organización?

Nadie nos va a salvar: nos toca educarnos

El mensaje final de esta reflexión es directo: si América Latina quiere liderar la Cuarta Revolución Industrial en lugar de simplemente padecerla, no hay ningún actor externo que vaya a resolver el problema por nosotros. La responsabilidad de prepararnos, reentrenarnos y educarnos recae, en última instancia, en cada persona y cada organización.


Si tuvieras que responder hoy mismo las tres preguntas que plantea Aristizábal para tu organización o tu propia carrera, ¿cuál sería la más difícil de contestar? Cuéntanos en los comentarios.