Blog

Volver al blog

Educación Para El Empleo | Latino Impact Summit 2019

Diciembre 04, 2019

¿Cuáles son los retos reales que enfrenta hoy la educación en América Latina, y qué soluciones podríamos plantear frente a ellos? En una charla reciente, Juan David Aristizábal abordó esta pregunta partiendo de una historia que se repite, con distintos nombres, en toda la región.

La historia de Julián: un síntoma regional

Aristizábal comenzó recordando el caso de Julián, un joven chileno de Santiago que participó en las protestas sociales del país. Sus padres, de 64 y 60 años, pagaron su universidad privada, pero Julián lleva ya un año sin conseguir trabajo. Esta historia, señaló, se repite en millones de jóvenes latinoamericanos: hoy existen 168 millones de jóvenes en la región sin empleo.

La gran pregunta: ¿para qué sirve la educación?

Antes de abordar soluciones, Aristizábal planteó una pregunta de fondo: ¿para qué sirve realmente la educación? Más allá de discusiones filosóficas sobre el bienestar personal, sostiene que el sistema educativo debe responder a algo básico: permitir vidas felices y productivas. Bajo esa premisa, identificó tres grandes retos que se repiten en Chile, Colombia, México, Perú, Argentina y el resto de la región.

Reto 1: pasar de buscar empleo a crear empleo

El primer reto tiene que ver con una obsesión cultural: la pregunta que casi cualquier padre o escenario académico le hace a un joven es "¿en qué vas a trabajar?", en lugar de preguntarle "¿qué empleos vas a crear?". Para Aristizábal, América Latina necesita una transformación cultural que impulse una mentalidad de creadores de empleo, no solo de buscadores de empleo.

Sin embargo, esta transición enfrenta dos problemas concretos:

  • Falta de mentores. La región sufre una escasez de mentores dispuestos a acompañar a jóvenes emprendedores. Aunque programas como los impulsados desde el CESA han logrado conectar mentores con emprendedores, la oferta sigue siendo insuficiente frente a la demanda real.
  • Dificultades de financiación. Conseguir financiación para un emprendimiento en América Latina es particularmente difícil, en parte porque muchas grandes compañías se financian pagándoles a sus proveedores pequeños a plazos de hasta 120 días, lo cual encarece enormemente emprender.

A esto se suma una paradoja regional: a los jóvenes en América Latina, en muchos casos, se les paga menos que en otras regiones del mundo por trabajos similares. Para Aristizábal, pagarles mejor —ligado siempre a la productividad— podría acelerar la demanda interna y ayudar a cerrar la brecha social que, según explica, está en el origen de buena parte de las protestas y paros sociales que ha vivido la región en los últimos meses.

Reto 2: prepararnos para una región que envejece

El segundo gran reto tiene que ver con el envejecimiento poblacional. Así como los padres de Julián, hoy en día existe la percepción de que la región no necesita más médicos ni enfermeros. Según Aristizábal, esto es falso: América Latina necesita 8 millones de enfermeros y 3 millones de médicos adicionales, porque se calcula que para 2030 buena parte de la región tendrá más de 60 años.

Frente a este panorama, el sistema educativo debe evolucionar para permitir que las personas mayores de 60 años puedan reentrenarse en nuevas técnicas y habilidades, algo que hoy la mayoría de los sistemas educativos de la región no está preparado para ofrecer.

Reto 3: la brecha de conectividad que frena la educación en línea

El tercer reto es, quizás, el más estructural: la infraestructura tecnológica. Aristizábal señaló que, para 2030, se estima que solo el 40% de la región tendrá acceso a redes 5G, mientras que ciudades como Nueva York y buena parte de Europa ya cuentan con esta tecnología.

Esta brecha importa porque limita directamente el acceso a la educación en línea: según cifras de la UNESCO citadas por Aristizábal, hoy solo 12 millones de latinoamericanos acceden a algún tipo de educación en línea, en una región que, en sus palabras, todavía funciona con un "internet del siglo XX".

Parte del problema, señala, es que en muchos países de la región las telecomunicaciones están concentradas en unas pocas compañías, lo que limita la inversión necesaria para expandir la conectividad a más escuelas y emprendedores.

Una plataforma del BID para medir habilidades

Aristizábal mencionó que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está por lanzar una plataforma orientada a medir las habilidades de los jóvenes de la región, que no se limitará a lo técnico, sino que también incluirá dimensiones como el arte, la creatividad y la empatía. Sin embargo, advirtió que este tipo de plataformas de poco sirven si un joven en Argentina o en México no puede siquiera acceder a un buen internet para utilizarlas.

Tres piezas que deben unirse para que la educación cumpla su propósito

Para Aristizábal, la solución real está en unir tres elementos: impulsar el emprendimiento y la creación de empleo, atender las necesidades educativas de los mayores de 65 años, y cerrar la brecha de infraestructura tecnológica. Solo combinando estas tres piezas, la educación en América Latina podrá responder a la pregunta que da sentido a todo el análisis: lograr un crecimiento inclusivo, donde a nadie le dé pena o dolor haber nacido pobre o en un barrio determinado, y donde las personas sean evaluadas, ante todo, por sus talentos y su capacidad creativa.


¿Cuál de estos tres retos —la mentalidad de creadores de empleo, la preparación para una población que envejece, o la brecha de conectividad— crees que es más urgente resolver en tu país? Cuéntanos en los comentarios.