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Retroalimentación Para Mejorar El Liderazgo | CUMBRE

Noviembre 08, 2019

Hay una pregunta que pocos líderes se atreven a hacer de verdad: "¿cómo puedo hacerlo mejor?". Esta reflexión parte de una experiencia real, la de una persona que decidió reunir a todo su equipo de trabajo y hacer exactamente esa pregunta, abriendo la puerta a una conversación que terminó siendo mucho más reveladora de lo esperado.

Una conversación que empezó sutil y terminó siendo brutalmente honesta

Según se cuenta, la conversación comenzó de manera cortés y cuidadosa, como suele ocurrir en estos ejercicios. Pero, poco a poco, una de las personas del equipo decidió ser brutalmente honesta. Lejos de resultar incómodo o improductivo, ese nivel de honestidad permitió recoger información muy útil, cerrar compromisos concretos y sostener una conversación difícil que, de otra forma, probablemente nunca se habría dado. El resultado, según se relata, fue que ese tipo de conversaciones abiertas y de retroalimentación directa terminaron siendo muy productivas para todo el equipo.

"Dígamelo todo": el mismo ejercicio en el salón de clase

Esta misma dinámica se replicó en un entorno educativo. En una clase, se les dio a los estudiantes la posibilidad de recibir retroalimentación sobre su desempeño. Lo que sorprendió fue que, en las fases iniciales del curso, una estudiante pidió explícitamente: "díganmelo todo", en lugar de conformarse con los comentarios habituales de que "lo está haciendo muy bien", que suelen ser la respuesta por defecto.

El "baño frío" que necesitamos para mejorar

Esta anécdota deja una enseñanza central: pedir retroalimentación honesta, ese "baño frío" de comentarios directos sobre en qué se puede mejorar, es difícil de recibir, pero es, precisamente por eso, uno de los ejercicios más valiosos que existen.

El primer ejercicio de liderazgo: liderar tu propia vida

La conclusión de esta reflexión es clara: si alguien realmente quiere liderar su propia vida, el primer paso es hacerse esa misma pregunta —"¿cómo puedo mejorar?"— y estar dispuesto a recibir una respuesta honesta, incluso cuando resulte incómoda. Antes de liderar a otros, es necesario tener el valor de pedir y escuchar la verdad sobre uno mismo.


¿Alguna vez le has pedido a alguien que te "diga todo" sobre cómo podrías mejorar? Cuéntanos en los comentarios cómo fue esa experiencia y qué aprendiste de ella.