Un líder no se define por un título, sino por lo que hace todos los días. Esa es la idea central de una breve pero contundente reflexión de Juan David Aristizábal sobre lo que realmente significa liderar.
Movilizar a la gente frente a los "elefantes en el cuarto"
Según explica Aristizábal, un líder no solo moviliza a las personas para resolver conflictos, sino que además busca que la gente se enfrente directamente a esos "elefantes en el cuarto": esos problemas evidentes que todos ven, pero que casi nadie se atreve a nombrar en voz alta.
Un verdadero líder está dispuesto tanto a iniciar esas conversaciones difíciles como a recibirlas cuando otros deciden tenerlas. Pero, y esto es clave, no se queda simplemente en el hecho de sostener la conversación incómoda: va un paso más allá y moviliza a las personas hacia la solución, preguntándose activamente cómo se puede resolver ese problema.
"Liderar" es un verbo, no un adjetivo
Uno de los planteamientos más potentes de esta reflexión es que, para Aristizábal, más que hablar de "ser líder", lo importante es entender que liderar es un verbo, y no un adjetivo. Esto significa que el liderazgo no es una condición permanente o una etiqueta que alguien lleva consigo todo el tiempo, sino una acción que se ejerce (o se deja de ejercer) día a día.
Según explica, hay días en los que uno simplemente no se levanta con ganas de tener conversaciones difíciles ni de movilizar a otros. En esos días, reconoce, no se está liderando realmente. La clave está en aquellos días en los que sí se toma la decisión de enfrentar las conversaciones complejas, de aceptar un "tenemos que hablar" y de actuar en consecuencia: es únicamente ahí, según Aristizábal, donde se puede decir que una persona está liderando de verdad.
Un recordatorio simple pero necesario
Esta reflexión deja un mensaje claro para cualquier persona que aspire a ejercer el liderazgo: no basta con considerarse un líder o con que otros lo reconozcan como tal. El liderazgo real se demuestra en la disposición constante a enfrentar lo incómodo, nombrar lo evidente y movilizar a otros hacia una solución, en lugar de evitar la conversación que todos saben que hay que tener.
¿Hay algún "elefante en el cuarto" en tu equipo o en tu entorno que sabes que deberías nombrar, pero has evitado hasta ahora? Cuéntanos en los comentarios.