Blog

Volver al blog

Liderando Hoy | Tercera Temporada | Jorge Bedoya

Julio 01, 2019

Jorge Bedoya es el presidente de la SAC (Sociedad de Agricultores de Colombia), y previamente se desempeñó como viceministro de Defensa y director de la Fundación Bavaria. A pesar de moverse entre sectores tan distintos, hay un hilo conductor en todo su liderazgo: el trabajo en equipo.

La SAC: la voz del sector agropecuario colombiano

Bedoya preside actualmente la SAC, el gremio que representa a la mayoría de los productos que hacen parte de la canasta básica de los colombianos: arroz, papa, panela, pollo, cerdo, café, banano y azúcar, entre otros. Fundada en 1871, la función principal de esta institución es defender los intereses del sector agropecuario frente al gobierno, el Congreso y la opinión pública.

Como explica Bedoya, Colombia es un país organizado en gran medida alrededor de gremios —ANDI, ASOCAÑA, la Federación Nacional de Cafeteros, entre otros—, y en el caso del sector agropecuario, es la SAC la que agrupa a todos ellos, trabajando de la mano con los presidentes de cada gremio y sus juntas directivas para ser la voz del sector ante las políticas públicas del país.

Liderazgo adaptativo: movilizar y dejarse movilizar

Al preguntarle por qué el trabajo en equipo ha sido una constante en su carrera —desde el Ministerio de Defensa hasta la Fundación Bavaria y ahora la SAC—, Bedoya explicó que, para él, el liderazgo, al final del día, es trabajo en equipo. Su enfoque particular es el del liderazgo adaptativo: ponerse en situaciones de riesgo donde es necesario movilizar a otras personas, pero también estar dispuesto a dejarse movilizar por ellas.

Según su visión, todos somos líderes en algún momento, pero también todos somos subordinados en otro. En el sector agropecuario, esto se traduce en un trabajo constante entre los productores en el terreno, las asociaciones gremiales en las ciudades y una relación cercana con el gobierno nacional, en un país que —como él mismo señala— es complejo, con muchos retos, pero también con muchas oportunidades.

Las emociones como recurso, no como obstáculo

En una dinámica de reflexión rápida, Bedoya abordó el tema de las emociones dentro del liderazgo. Su posición fue clara: para convertir las emociones en un recurso y no en un obstáculo, hay que dejarse llevar por el instinto y la intuición. Según explicó, tanto las satisfacciones como los problemas generan emociones, y dejarse guiar por ellas de forma consciente puede llevar a reaccionar de manera más rápida y efectiva frente a los retos del liderazgo.

Cuando alguien busca el mérito personal por encima de la meta común

Otro escenario que abordó fue qué hacer cuando, dentro de un proyecto o movilización en equipo, una persona busca el mérito personal más que cumplir con la meta común. Su respuesta: hablar directamente con esa persona. Basado en su experiencia trabajando en compañías multinacionales como Bavaria, Bedoya destacó el valor de las conversaciones uno a uno y el feedback directo, tanto cuando se lidera de arriba hacia abajo como cuando el liderazgo surge desde abajo hacia arriba. Para él, hacerle caer en cuenta a esa persona de su actitud es la manera más lógica de reencaminar su aporte hacia el trabajo en equipo.

Tres tareas para poner en práctica el liderazgo en equipo

Jorge Bedoya propuso tres pasos concretos para ejercer este tipo de liderazgo:

  1. Identificar el problema con claridad.
  2. Tener clara la solución, pero entendida como una solución de equipo, no individual.
  3. Repartir tareas con una visión común entre todo el equipo, y perseguir ese objetivo de manera conjunta.

Una respuesta frente al personalismo

Para Bedoya, en un mundo lleno de caudillos y personas que buscan destacar individualmente, existe una alternativa concreta: el liderazgo trabajado en equipo. Un liderazgo que busca construir respuestas junto con la gente, y que valora que cada persona aporte, de manera individual, a una causa común.


¿Qué parte de la fórmula de Jorge Bedoya te parece más difícil de aplicar en tu propio equipo: dejarte llevar por la intuición, tener conversaciones directas sobre el mérito personal, o repartir tareas con una visión verdaderamente compartida? Cuéntanos en los comentarios.