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Vanessa Córdoba | Trabajo en Equipo | Habilidades Socioemocionales

Junio 01, 2022

Cómo el deporte universitario me enseñó a valorar la diversidad, escuchar de verdad y dejar el ego a un lado


"Yo soy porque tú eres": la filosofía africana que cambió mi forma de jugar

Hay un proverbio africano que dice: "yo soy porque tú eres". Me identifiqué con esa frase desde el momento en que empecé a jugar fútbol, porque el deporte me reveló cosas de mí misma que no conocía hasta que compartí cancha con otras personas.

Ahí está la clave: el trabajo en equipo es un superpoder. Te obliga a conocerte de una manera distinta, te empuja a crecer cada día y te da la oportunidad de aportar a un grupo que persigue el mismo objetivo que tú.

La diversidad como ventaja competitiva

Cuando llegué a la universidad, descubrí que no todas mis compañeras soñaban con lo mismo. Yo, desde chiquita, supe que quería ser deportista de élite. Otras, en cambio, estaban construyendo su futuro como médicas, profesoras, biólogas o comunicadoras.

Recuerdo un partido en particular: en el entretiempo empezamos a debatir sobre lo que estaba pasando en la cancha, y ahí entendí algo importante. Jugar a nivel universitario era hermoso precisamente porque cada una era diferente. Ese contraste de perspectivas — tan distinto a si todas hubiéramos querido ser futbolistas profesionales — me enseñó a valorar la diversidad y las diferencias dentro de un equipo.

No se trata solo de aplicar el trabajo en equipo de forma individual, sino de reconocer y valorar el trabajo en equipo de los demás hacia un mismo objetivo.

El egoísmo: la antítesis del trabajo en equipo

Para mí, lo opuesto al trabajo en equipo es el egoísmo: querer que todo gire en torno a mí, buscar ser la estrella, querer lucir por encima del grupo. Cuando eso pasa, el trabajo en equipo simplemente se pierde.

Lo difícil de trabajar en equipo es entender que el trabajo más grande no es necesariamente el más importante. No importa cuánto toques el balón, cuánto tiempo juegues en la cancha o si simplemente estás en la banca apoyando a tus compañeras. Eso no te hace más ni menos valiosa. Es tu parte del equipo, y tienes que asumirla, aceptarla y completarla con toda la responsabilidad del mundo.

Tres claves para trabajar en equipo de verdad

Con el tiempo aprendí que un buen trabajo en equipo se sostiene en tres pilares:

  1. Escuchar para entender, no para responder. Muchas veces escuchamos solo pensando en qué vamos a contestar, y eso cambia completamente la historia. Primero hay que escuchar, entender el punto de vista del otro, y solo después decidir si vale la pena responder.
  2. Opinar sin miedo. Da tu opinión con respeto, pero dala. No importa si crees que los demás no estarán de acuerdo contigo: para eso existe un equipo, para escuchar distintas perspectivas.
  3. Cumplir tu trabajo al 100%. No importa qué tan pequeño parezca tu pedazo de responsabilidad: cúmplelo. Al final, lo que hace que el trabajo en equipo funcione es que cada quien haga su parte específica, sin excusas.

Entre más seamos, más soluciones encontramos

Trabajar en equipo es fundamental a la hora de sacar adelante un proyecto, porque abre la puerta a distintas soluciones. Cada persona aporta una manera diferente de ver el mismo problema, y eso enriquece el resultado final.

La conclusión es simple: entre más seamos y más unidos estemos, más fuertes seremos.

Ser un superhéroe hoy es simplemente ser tú mismo

Crecemos con una idea preestablecida de cómo deberíamos ser: así deberían comportarse los hombres, así las mujeres. Pero al final del día, cada quien es un individuo único. Ser un superhéroe hoy en día no tiene que ver con poderes extraordinarios, sino con el simple hecho de atreverte a ser quien de verdad eres.


¿Y tú, qué lección de trabajo en equipo te ha marcado más? Cuéntanos en los comentarios.

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