Ventana Abierta: talentos que están cambiando el mundo
Este episodio de Ventana Abierta, el espacio de Juan David Aristizábal dedicado a conocer cómo profesionales, artistas y creativos están cambiando el mundo, tuvo como invitada a Anna Sophia, productora y artista que ha sorprendido por su capacidad de conectar con el público joven y proyectar el talento creativo latinoamericano hacia otros escenarios.
De la batería a los siete años a una vida dedicada a la música
Anna Sophia se define, ante todo, como una persona apasionada por lo que hace. Esa pasión, dice, ha sido el motor que la ha llevado hasta donde está hoy, acompañada siempre de disciplina. Empezó a tocar batería a los siete años, el momento en el que descubrió que estaba enamorada de la música. Después llegaron el piano y la guitarra, siempre desde la curiosidad, sin ningún plan definido de convertirse en artista.
Con el tiempo, mientras se acercaba más al arte y se conocía mejor a sí misma, empezó a sentirse influenciada por distintos artistas y decidió estudiar música formalmente. Hoy está terminando su tesis y ad portas de graduarse, rodeada de un equipo de personas que han llegado a su vida en el momento indicado para apoyarla.
El concierto que le reveló su propósito
Uno de los momentos más reveladores de la conversación fue el relato de cómo Anna Sophia descubrió, de manera casi accidental, cuál era su misión de vida. Una prima la invitó a un concierto de Katy Perry en Bogotá, en 2016 —una artista que, según cuenta, ni siquiera conocía bien en ese momento—. Salió del concierto profundamente conmovida, al punto de llorar sin entender completamente por qué.
Ya en su casa, habló con su mamá, psicóloga de profesión, y juntas llegaron a una conclusión: ese sentimiento tan profundo era la señal de que había encontrado su misión. No se trataba solo de estar en un escenario con luces, bailarines y fuegos artificiales, sino de generar en otros esa misma emoción que ella había sentido esa noche: ese brillo en los ojos que, para ella, lo es todo.
Desde ese momento, entendió que no podía dejar pasar la oportunidad: si ella no lo intentaba, cientos de personas más lo harían en su lugar.
El valor de la formación, incluso cuando no parece necesaria
Aunque desde los 14 años soñaba con irse a Estados Unidos sin estudiar formalmente, Anna Sophia reconoce que la decisión de estudiar música terminó siendo clave en su proceso. Al principio dudaba, pensando que el camino artístico podía ser "más fácil" sin pasar por la academia, pero con el tiempo entendió que el conocimiento da poder: entender a fondo lo que se hace, más allá del simple gusto, vuelve a cualquier artista más crítico y le da estructura a su trabajo.
Disciplina, no solo motivación
Consultada sobre cómo enfrenta los días en los que simplemente no hay ganas de ensayar o crear, Anna Sophia fue clara: el descanso también es parte del proceso creativo. Salir a caminar, tomarse un helado o simplemente hacer una pausa le permite nutrir la mente antes de volver al trabajo.
Pero más allá del descanso, insiste en que la clave está en la disciplina, no en la motivación: la motivación no siempre está presente, así que hay que entrenar la mente para sentarse a producir incluso cuando no hay ganas. Su método es simple: sentarse. Esa pequeña acción, dice, es suficiente para empezar a desbloquear el proceso creativo.
Fe en el acto creativo
Sobre cómo enfrentar el rechazo y el fracaso —los "no" que llegan sin respuesta, las propuestas que nunca son contestadas—, Anna Sophia respondió con una reflexión casi espiritual: si uno tiene fe en el acto creativo, el universo está dispuesto a responder. Para ella, el arte es un acto de entrega total, y cuando uno está encaminado en hacer lo que sabe hacer, las cosas empiezan a pasar.
Como ejemplo, contó que nunca envió una hoja de vida a ningún mánager: simplemente subía videos a Instagram con canciones propias, hasta que su mánager actual la encontró y decidió trabajar con ella. Para Anna Sophia, esa es la prueba de que hacer las cosas por amor y por pasión genuina —más allá del resultado económico inmediato— termina generando su propia recompensa.
La autenticidad como apuesta personal
Otro de los ejes de la conversación fue la autenticidad, especialmente en relación con su imagen: su estilo, su cabello, su forma de presentarse ante el público, alejada de ciertos patrones de belleza convencionales. Para Anna Sophia, ser auténtica implica hacer las paces con la propia imagen y sentirse cómoda con quien uno es, más allá de lo que dicten las tendencias.
Recuerda que, al llegar a Bogotá para estudiar, se enfrentó a una enorme cantidad de posibilidades nuevas, y aprendió a distinguir entre lo que realmente le gustaba y lo que simplemente conocía por costumbre. Esa capacidad de vibrar con lo propio, dice, es lo que finalmente se refleja en los ojos de una persona —y en su música.
El detrás de cámaras de su último lanzamiento
Anna Sophia también compartió el proceso detrás de su más reciente lanzamiento, una colaboración con el artista Alejandro. La idea de incluirlo en la canción no estaba planeada desde el inicio: fue su mánager quien le envió una versión de la canción con la voz de Alejandro ya grabada, y a partir de ahí decidieron avanzar con la colaboración.
El video se grabó apenas una semana después de tener la canción lista, ya que Alejandro no se encontraba en Colombia. De hecho, ambos artistas se conocieron en persona por primera vez ese mismo día de la grabación. Para el video, buscaron capturar reacciones genuinas y espontáneas de distintas parejas, amigos y desconocidos escuchando la canción por primera vez, incluyendo las propias reacciones de Anna Sophia y Alejandro frente a la cámara.
El origen de la canción: un amanecer en Guatapé
La canción nació de forma espontánea durante un viaje a Guatapé, en un bote, alrededor de las seis de la mañana. Esa energía fresca y recién despierta se convirtió en la guía sonora de toda la producción: Anna Sophia quiso mantener la sencillez como principio central, aunque sumó algunos detalles propios, como teclados particulares creados junto a su pianista y una percusión hecha con jarrón —un instrumento que se toca golpeando y que terminó funcionando como el bajo de la canción—, además de un par de palmas para completar el arreglo.
Cómo seguir a Anna Sophia
Quienes quieran conocer más sobre su música pueden encontrarla en Instagram como Anna Sophia (con doble N), así como en Spotify y las demás plataformas digitales, donde continúa compartiendo sus lanzamientos más recientes.
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