Palabras clave sugeridas: qué es emprender, constancia y perseverancia, habilidades del futuro del trabajo, periodismo y medios de comunicación, visión de largo plazo, sentido de realidad profesional
Introducción: desmitificando el emprendimiento
Existe la idea generalizada de que emprender es un privilegio reservado para jóvenes recién graduados que, con una idea brillante, terminan generando fortunas casi de la noche a la mañana. En esta conversación, Werner Zitzmann, con amplia experiencia en grupos de medios y en la reinvención de la industria de la comunicación en Colombia, desmonta esa idea y ofrece una mirada mucho más realista y aplicable a cualquier etapa de la vida profesional.
Para Werner, emprender es, ante todo, una condición y una característica personal —más incluso que un simple "espíritu"— que permite hacer que las cosas sucedan, especialmente cuando se trata de tareas complejas. Se trata de una cualidad que, aunque puede fortalecerse con formación y práctica, requiere primero un examen honesto: identificar si realmente se posee esa condición, sin que esto signifique que quien no la tenga esté en desventaja. Cada persona, señala, debe encontrar su propia vocación.
Cultivar el emprendimiento desde la niñez
Según Werner, la capacidad de emprender puede alimentarse desde edades muy tempranas, tanto en casa como en el colegio. Sin embargo, advierte contra un cliché peligroso: pensar que el emprendimiento se trata únicamente de una idea genial que, casi por arte de magia, se convierte en éxito instantáneo. Esa narrativa, dice, es limitada y poco realista.
Su recomendación es clara: desde jóvenes, las personas deberían aprender a identificar si tienen iniciativa y capacidad de ejecución, y a partir de ahí, atreverse a plantearse metas ambiciosas y de largo alcance. Como filosofía de vida, sostiene que cuanto más grande y aparentemente imposible sea una meta, más vale la pena perseguirla.
La constancia como habilidad clave del futuro del trabajo
Uno de los conceptos centrales de la conversación es la importancia de la constancia: la capacidad de terminar aquello que se empieza. Werner conecta esta idea con un experimento psicológico ampliamente conocido, en el que se ofrecía a niños la posibilidad de comerse un dulce de inmediato o esperar un tiempo determinado para recibir una recompensa mayor. Según explica, las personas que lograban manejar esa espera tendían a mostrar, años después, mejores resultados en su vida profesional, gracias a su capacidad de mantener una visión de largo plazo.
El problema de la inmediatez en redes sociales
Werner señala una tensión importante entre esta habilidad de la paciencia y perseverancia, y la cultura de gratificación instantánea que promueven muchas redes sociales, donde la validación a través de likes o interacciones genera una sensación de éxito artificial, alejada de una medición real del logro. Esta dinámica, advierte, puede generar ansiedad y frustraciones desconectadas de lo que realmente implica construir algo de valor a largo plazo.
Aprender a manejar la frustración
De la mano de la constancia, Werner destaca la importancia de aprender a gestionar la frustración desde edades tempranas. Cualquier proyecto o iniciativa, señala, se enfrentará inevitablemente a obstáculos, e incluso al fracaso en algunos intentos. La clave está en aprender de esos tropiezos para poder insistir o comenzar de nuevo, sabiendo distinguir entre el momento de perseverar y el momento de ser pragmático y desechar algo que simplemente no está funcionando, sin caer en la frustración excesiva.
Metas de largo plazo, pero con sentido de realidad
Al hablar sobre cómo proyectar el éxito profesional a largo plazo, Werner comparte un consejo que recibió desde joven, tanto de su abuela como del rector de su colegio: nunca creerse demasiado el propio cuento, y mantener siempre un sentido de realidad.
Más que fijarse metas extremadamente lejanas y abstractas —como plantearse objetivos a treinta años—, su recomendación es concentrarse en la responsabilidad del presente: entender bien cuál es la tarea de hoy, qué sentido tiene y hacerla lo mejor posible. Con el tiempo, esa acumulación de días bien aprovechados termina construyendo, casi de manera natural, una trayectoria coherente con los propios intereses y oportunidades que la vida va presentando.
Organización personal: pensar en papel
En cuanto a su método personal de organización, Werner comparte una práctica sencilla pero poderosa: escribir sus pensamientos y planes en papel o en un tablero. Además, destaca la importancia de dedicar espacios cotidianos —mientras camina, se afeita o realiza otra actividad rutinaria— a una conversación honesta consigo mismo, como forma de autorreflexión y planificación.
Medios de comunicación: profesionalismo frente a la inmediatez digital
Como experto en la industria de los medios, Werner ofrece una reflexión importante para quienes creen que crear un medio de comunicación es tan sencillo como encender una cámara y comenzar a grabar. Advierte sobre una confusión común: equiparar la libertad de expresión individual —como grabar videos para redes sociales— con el ejercicio profesional del periodismo.
Hacer periodismo, señala, implica una responsabilidad enorme frente al impacto que la información tiene sobre las personas. Esto exige investigar, validar la información y presentarla de la manera más objetiva posible, un nivel de rigor que va mucho más allá de acumular seguidores o impresiones en redes sociales. Ningún gran periodista o medio de comunicación relevante, recuerda, se construyó de la noche a la mañana.
Tendencias del futuro: sentido de realidad colectivo
Al proyectar las tendencias que marcarán el futuro laboral y social, Werner insiste nuevamente en la importancia del sentido de realidad, esta vez a nivel colectivo. Con una población mundial que ronda los 8.000 millones de personas en un planeta de recursos limitados, considera que las nuevas generaciones deberán asumir ciertos sacrificios y una mayor disposición a organizarse colectivamente para atender desafíos urgentes como la contaminación, el cambio climático y las desigualdades en el acceso a salud y alimentación.
Como referencia positiva, menciona el modelo de organización de comunidades tradicionales —desde comunidades indígenas hasta los kibutz en Israel— donde distintas personas asumen roles complementarios (seguridad, alimentación, salud, entre otros) en beneficio del colectivo. Para Werner, el mundo actual funciona, en el fondo, como una gran comunidad que necesita encontrar las vocaciones adecuadas de cada persona, equilibrando la realización individual con las necesidades reales del entorno.
Una recomendación cinematográfica con enseñanza incluida
Para cerrar la conversación, Werner recomienda la película dirigida por Ridley Scott sobre un exitoso corredor de bolsa que, tras años dedicado exclusivamente al éxito económico, hereda un viñedo de un tío con quien había perdido el contacto. Esa herencia lo obliga a reconectar con sus raíces y replantearse el sentido de su vida, una historia que conecta directamente con los temas centrales de la conversación: la importancia de no perder de vista lo esencial en medio de la búsqueda del éxito profesional.
Conclusión: emprender es un ejercicio diario de constancia y realismo
La conversación con Werner Zitzmann deja una idea central: emprender no es un evento espectacular reservado para unos pocos privilegiados, sino una capacidad que se cultiva día a día, a través de la constancia, la gestión adecuada de la frustración y un sentido de realidad tanto individual como colectivo. Su experiencia, tanto en el mundo empresarial como en la industria de los medios, demuestra que el verdadero éxito profesional se construye con disciplina sostenida, no con atajos ni validaciones instantáneas.
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