De compañeras de universidad a socias de una marca internacional
Mariana y Catalina se conocieron en la universidad, mientras estudiaban Diseño de Modas. Allí nació el sueño que hoy las tiene al frente de Agua Bendita, una marca colombiana de vestidos de baño reconocida internacionalmente por la propuesta de valor que hay detrás de cada una de sus prendas.
El arranque más difícil: enfrentar la pandemia sin dejarse paralizar por el miedo
Para ambas, lo más difícil de la pandemia no fue un obstáculo operativo puntual, sino el momento inicial: la sensación colectiva de pausa y miedo que, según ellas, es incompatible con liderar una empresa o un emprendimiento. Apenas quince días después de que comenzara la crisis, decidieron cambiar el chip: no se iban a morir, no iba a pasar nada irreversible, y era momento de trabajar con energía positiva y seguir creando.
Esa capacidad de generar ideas, dicen, es precisamente lo que más las caracteriza, y fue lo que le transmitieron a su equipo: crear, desde donde cada quien estuviera, aunque fuera a la distancia. Nunca dudaron de la fuerza de su marca ni de la unión de su equipo, al que describen como una verdadera familia, decidida a seguir brillando pese al momento de incertidumbre.
El origen de Agua Bendita: retazos de una fábrica de confección en Medellín
La historia de Agua Bendita comenzó de la manera más inesperada. Catalina se encontraba en la fábrica de confección de su papá, en Medellín, cuando encontró una caja con retazos de tela destinados a la basura. Le pidió esa caja a su padre, sabiendo que junto a Mariana podían darle un nuevo uso: ambas ya elaboraban sus propios vestidos de baño para las vacaciones, y esos retazos eran perfectos para crear piezas únicas para sus amigas.
Con la máquina de coser de su abuela, empezaron a cortar los retazos y a armar pequeñas piezas artesanales, cada una distinta. Esa particularidad se convirtió en su sello diferenciador. Con el tiempo, se volvieron verdaderas recolectoras de material: llamaban a empresas de confección de toda Antioquia preguntando si tenían "basurita" que pudieran aprovechar, y recorrían esas fábricas recogiendo pedazos de tela e hilo para sus creaciones.
Esa etapa artesanal comenzó alrededor del año 2002, y en 2003 registraron oficialmente la marca. En ese momento eran solo dos estudiantes de diseño de modas, sin capital y sin nada más que la materia prima que otras empresas desechaban.
¿Por qué el nombre "Agua Bendita"?
El nombre de la marca no tiene un origen estrictamente religioso, aunque ambas se declaran creyentes. Durante su etapa de recolectoras, solían comprar pequeñas figuras religiosas en Sabaneta, su municipio en Antioquia, que añadían como detalle a las piezas que creaban con los retazos recolectados. Lo que las atraía de esas figuras era, sobre todo, su valor estético.
Cuando llegó el momento de bautizar la marca, ya tenían varios vestidos de baño y amigas interesadas en comprarlos. El nombre "Agua Bendita" surgió casi de forma natural: por un lado, hacía referencia al agua, elemento central de un vestido de baño; por otro, evocaba esas pequeñas medallas religiosas que tanto les gustaban. Para ellas, la combinación resultó perfecta, incluso simbólicamente, al asociarse con la idea de energía positiva.
La propuesta de marca: originalidad y trabajo social
Para Catalina y Mariana, Agua Bendita se sostiene sobre dos pilares: la originalidad y el valor artesanal de cada prenda. Ese componente social no fue una estrategia calculada desde el principio, sino una consecuencia natural del propio proceso: cuando necesitaron ayuda para confeccionar sus primeras piezas, recurrieron a personas cercanas —empleadas domésticas, mujeres de barrios populares, muchas de ellas desocupadas y con hijos a cargo— que sabían tejer gracias al conocimiento heredado de sus abuelas.
Esas mujeres, dicen, llegaron como "ángeles" a ayudarlas a crecer, aportando toda su creatividad bajo la guía de las fundadoras, que las orientaron para pasar de las técnicas tradicionales hacia un enfoque más vanguardista. Hoy, Catalina y Mariana son enfáticas: las artesanas son el alma de la empresa, y ese principio no cambiará mientras ellas sigan al frente de la compañía.
Cómo funciona la cadena de producción artesanal
Las artesanas y artesanos de Agua Bendita —a quienes internamente llaman sus "hearts"— trabajan desde sus propios barrios, organizados en torno a un líder que actúa como puente entre su comunidad y el equipo creativo de la marca. Junto a ese líder, Catalina y Mariana desarrollan cada prenda inicial, basada en el conocimiento técnico de los propios artesanos sobre bordado y otras técnicas tradicionales, al que luego suman su toque de diseño para lograr piezas más sofisticadas.
Cada artesano capacita a su propia comunidad y distribuye el trabajo internamente, aunque siempre hay una persona responsable de cada proceso. Agua Bendita, por su parte, invierte en capacitaciones y acompañamiento constante, con el objetivo de que estas personas dejen de ser vistas simplemente como artesanas y se conviertan en microempresas artesanales que trabajan de la mano con la marca.
Catalina y Mariana insisten en que su presencia activa en la compañía tiene un propósito muy claro: garantizar que estas mujeres y hombres nunca desaparezcan del proyecto. Cada prenda que se diseña lleva, desde el inicio, la certeza de quién será la persona encargada de confeccionarla a mano —un principio que consideran uno de los valores más importantes del ADN de la marca, y que las diferencia frente a la competencia global de vestidos de baño, donde predominan los productos genéricos.
Dos líneas de marca para dos mercados distintos
Parte del éxito internacional de Agua Bendita radica en haber desarrollado dos marcas: Agua Bendita, su línea original, y Agua, una línea de lujo. Ambas comparten el valor agregado de los bordados artesanales, el elemento que las diferencia de la competencia y que, según sus fundadoras, es exactamente lo que el mundo valora y ama de la marca.
Proteger a las artesanas durante la pandemia, sin dejar de pagarles
Uno de los mayores compromisos de Agua Bendita durante la pandemia fue sostener los ingresos de su gente, tanto del equipo directo como de la red de artesanas. Desde el primer día, junto a Esteban, líder de la compañía, definieron una meta clara: proteger al máximo los empleos.
Cuando debieron acceder a ciertos apoyos financieros disponibles, no los usaron en beneficio propio, sino que los destinaron a proteger a su gente. También realizaron ventas especiales en línea, cuyos recursos se usaron para dar bonos que ayudaran a las artesanas a cubrir necesidades como el arriendo, además de la entrega de mercados. El resultado del que más se sienten orgullosas: ninguna artesana dejó de recibir su pago durante una sola semana de la pandemia.
Cualidades que se complementan: berraquera y creatividad
Al preguntarles qué cualidad reconoce cada una en la otra, la respuesta fue clara: a Mariana la definen como "berraquera y liderazgo"; a Catalina, como "soñadora y creativa". Aunque se consideran personas muy distintas —ambas creativas, cada una líder a su manera—, coinciden en algo fundamental: comparten los mismos sueños y metas, y no ven límites ni obstáculos en su camino hacia el mundo.
La visión de expansión global de Agua Bendita
El principal mercado de Agua Bendita sigue siendo Colombia, pero la marca ha avanzado con fuerza en Suramérica, Centroamérica, México y Estados Unidos. Su línea de lujo, Agua, ha logrado posicionarse en plataformas de comercio electrónico de alta gama, donde compiten con las marcas más reconocidas del mundo, logrando resultados de venta destacados en poco tiempo. La marca también cuenta con una tienda en China, que se ha convertido en uno de sus puntos de venta más exitosos. La meta es seguir consolidando presencia país por país, y continente por continente.
Un consejo para los más jóvenes: no esperar para empezar
Consultadas sobre qué les hubiera gustado escuchar cuando estudiaban, ambas coincidieron en un mensaje: no esperar a graduarse para comenzar a construir el propio proyecto de vida. Para ellas, los 20 años son un momento único en el que se tiene energía para estudiar, trabajar y emprender al mismo tiempo, sin regirse estrictamente por los pasos tradicionales que suele imponer la educación convencional.
Ambas agradecen que sus familias les hayan dado apoyo moral, pero sin señalarles un camino específico: la libertad de "estrellarse" y experimentar, dicen, fue clave en su proceso. También destacan una ventaja poco mencionada: cuando se es joven y aún se depende económicamente de la familia, existe más margen para experimentar con el emprendimiento, sin la presión de que otros dependan financieramente de uno.
Las habilidades que de verdad marcan la diferencia
Más allá de la formación académica, Catalina y Mariana coinciden en que la proactividad y las ganas de ir más allá de lo esperado son las competencias que realmente marcan la diferencia hoy en día. Para ellas, el verdadero motor es la disposición a trabajar duro, sin depender únicamente de lo que enseña la universidad, y a utilizar el poder de la mente para perseguir los propios sueños sin esperar demasiado para empezar.
El trabajo en equipo, la gran lección de la pandemia
Aunque son las fundadoras de Agua Bendita, ambas reconocen que la pandemia les dejó una lección clara sobre el trabajo en equipo, algo que no siempre resulta natural para quien lidera una empresa desde su origen. Hoy destacan el valor del equipo joven que las acompaña, que aporta creatividad, nuevas ideas y conocimiento constante a la compañía.
Cómo recuperar la inspiración cuando se pierde
Al cierre de la conversación, Catalina y Mariana compartieron su reflexión sobre la inspiración: para ellas, no se trata de algo que deba activarse todos los días de forma forzada, sino de un estado que debe cuidarse para que nunca se apague. Consideran que la creatividad es sinónimo de estar vivo, y la inspiración, sinónimo de disfrutar la vida.
Su recomendación final es rodearse de buena energía, de un equipo en el que se pueda confiar, elegir un trabajo y una carrera que realmente se disfruten, y construir un entorno que alimente esa inspiración constante, la cual —afirman— termina siendo el verdadero motor detrás de la creatividad.
¿Quiere conocer más historias de emprendimiento femenino y moda con propósito social en Colombia? Siga esta serie de conversaciones con Juan David Aristizábal.