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Especial #MujeresLiderando | Rosalía Arteaga | Presentado por Juan David Aristizábal

Septiembre 11, 2020

Palabras clave sugeridas: educación en América Latina, calidad educativa, políticas de educación, liderazgo femenino en Ecuador, educación pública vs privada, crianza y educación en casa

Introducción: cambiar el mundo desde el aula

Continuando con la serie especial dedicada a mujeres extraordinarias que están liderando la Cuarta Revolución Industrial en América Latina, esta tercera historia presenta a Rosalía Arteaga, una figura política y educativa de Ecuador cuya trayectoria comenzó, precisamente, en un salón de clases.

Rosalía empezó su carrera como maestra a los 17 años, en el mismo colegio donde se había graduado. Permaneció casi 20 años ejerciendo la docencia, convencida de que la mejor manera de transformar el mundo es a través de la educación. Ese convencimiento fue, según ella misma cuenta, lo que finalmente la llevó a incursionar en la política ecuatoriana.

Una vida dedicada a movilizar a toda una "tribu"

A lo largo de su trayectoria, Rosalía ha trabajado activamente para que el sector privado, el sector público y el sector social se involucren de manera conjunta en el desarrollo de las habilidades del siglo XXI. Su enfoque no se ha limitado a hablar del tema, sino a movilizar recursos y actores concretos para lograr cambios reales. Como bien resume la introducción de su historia, para transformar el mundo hace falta más que una sola persona: se necesita de toda una tribu trabajando en la misma dirección.

Invertir en educación no siempre significa mejorar su calidad

Uno de los puntos más reveladores de la conversación es la diferencia entre invertir en educación y realmente mejorar su calidad. Rosalía pone como ejemplo lo ocurrido en Ecuador durante una década de mayores presupuestos educativos: aunque el gasto en el sector aumentó, buena parte de esos recursos se destinó a construcciones ubicadas en zonas de difícil acceso, lo que obligó a cerrar escuelas comunitarias cercanas a los hogares de muchas familias.

Esta decisión tuvo un efecto colateral preocupante: al alejar la escuela de las comunidades, muchos niños —y especialmente muchas niñas— terminaron abandonando sus estudios, ya que sus familias temían que recorrieran largas distancias sin un medio de transporte adecuado.

La lección de Corea, Singapur y Taiwán

Para ilustrar el potencial transformador de la educación bien enfocada, Rosalía compara la situación de América Latina con la de países como Corea del Sur, Singapur y Taiwán, que hace apenas cinco décadas tenían niveles de desarrollo muy inferiores a los de la región. Según su análisis, la diferencia clave estuvo en que estos países comprendieron a tiempo que invertir en educación es una de las inversiones más rentables que puede hacer una nación, mientras que América Latina ha seguido rezagándose en ese frente.

El problema de la impaciencia y las "novelerías"

Rosalía identifica dos grandes obstáculos para lograr una educación de calidad en la región:

  1. La falta de políticas educativas de largo plazo. Cada nuevo gobierno o ministro suele querer reinventar el sistema desde cero, en lugar de dar continuidad a procesos que solo rinden frutos a largo plazo, muchas veces a lo largo de una generación completa.
  2. La búsqueda de resultados inmediatos. América Latina, según ella, carece de la paciencia necesaria para esperar los verdaderos resultados de una reforma educativa seria, lo que lleva a implementar medidas improvisadas o superficiales —lo que ella llama "novelerías"— en lugar de soluciones estructurales.

Como ejemplos de estas "novelerías", menciona medidas como obligar a los maestros a permanecer largas jornadas en instalaciones que no cuentan con la infraestructura adecuada para investigación, o plantear el reemplazo total del inglés por lenguas nativas, cuando lo ideal sería enseñar ambos: preservar la riqueza cultural de las lenguas originarias sin dejar de dominar el idioma que domina hoy la ciencia y la comunicación global.

Educación pública: el verdadero reto de equidad

Rosalía también aborda una realidad que consideran clave la mayoría de padres y madres de familia, sin importar el país: todos saben que la educación es una vía fundamental hacia un mejor futuro para sus hijos. Sin embargo, muchas familias no tienen acceso a educación privada, que en general presenta mejores resultados según pruebas estandarizadas internacionales, y terminan dependiendo de un sistema público que necesita mejoras urgentes.

Para ella, el verdadero desafío no es solo hablar de política educativa, sino encontrar la manera de fortalecer y valorar la educación pública para que todos los niños y jóvenes, sin importar su origen socioeconómico, puedan acceder a una educación de calidad.

La educación también se construye en casa

Más allá de las políticas públicas, Rosalía insiste en el papel fundamental que juegan los padres y madres de familia en la educación cotidiana de sus hijos. Algunas de sus recomendaciones concretas incluyen:

  • Leerles cuentos a los niños antes de dormir
  • Conversar con ellos durante las comidas
  • Apagar el televisor y dejar de lado el celular durante esos momentos en familia
  • Reunirse, aunque sea brevemente, sin dispositivos electrónicos de por medio

Rosalía reconoce que la vida diaria muchas veces dificulta compartir el desayuno o el almuerzo en familia, especialmente cuando los padres trabajan y los hijos están en clases. Por eso insiste en aprovechar al menos las noches para reunirse sin pantallas de por medio.

Estar atentos a las señales de alerta

Uno de los mensajes más sentidos de la conversación tiene que ver con temas como el acoso escolar. Rosalía advierte que, aunque hoy se habla mucho sobre este tipo de problemáticas, muchos padres no logran identificar las señales de alerta en sus propios hijos: cambios de ánimo, pérdida de apetito, tristeza o una mirada distinta a la habitual. Para ella, dedicar tiempo real —sin distracciones electrónicas— es una de las formas más efectivas de detectar a tiempo estas señales y acompañar a los hijos en los momentos difíciles.

Conclusión: educación como proyecto de largo plazo y de toda una comunidad

La historia de Rosalía Arteaga deja una enseñanza central: la transformación educativa de América Latina no depende únicamente de mayores presupuestos ni de decisiones políticas aisladas, sino de una visión de largo plazo, de la participación activa del sector público, privado y social, y del compromiso diario de las familias en el hogar. Su experiencia demuestra que liderar el cambio educativo requiere paciencia, continuidad y la capacidad de movilizar a toda una comunidad hacia un mismo propósito.

En ocho días conoceremos la historia de Marcela Carrasco, otra invitada extraordinaria de esta serie especial dedicada a las mujeres que están liderando la Cuarta Revolución Industrial en América Latina.


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