Blog

Volver al blog

¿Cómo Cambiar El Quindío? | Corporación Quindío Competitivo | Juan David Aristizábal

Junio 17, 2020

Juan David Aristizábal, quien lleva trece años trabajando en emprendimiento social y educación, presentó una propuesta de visión para el departamento del Quindío pensada a diez años. Más que una conclusión cerrada, la planteó como una invitación al debate: un punto de partida para que la comunidad construya, entre todos, un propósito común frente a los retos del COVID, la digitalización y la automatización.

Según Aristizábal, la mejor alternativa para reducir el desempleo juvenil, lograr crecimiento económico y sacar lo mejor de la gente está en combinar tres elementos: espíritu emprendedor, educación y tecnología.

Una pregunta que se repite: ¿dónde estará tu región en 10 años?

Todo parte de una experiencia personal. En 2019, Aristizábal fue invitado a ser copresidente del Foro Económico Mundial, la organización creada hace 50 años para integrar a la sociedad civil, empresarios, artistas y académicos en torno al crecimiento económico sostenido.

En una de las reuniones preparatorias, el profesor Klaus Schwab, fundador del Foro, le hizo una pregunta que marcaría el resto de la charla: ¿dónde va a estar tu país —o tu región— en 10 años?

Al observar las respuestas de los 12 colombianos presentes ese año, Aristizábal notó algo revelador: existían visiones muy distintas y poco alineadas entre sí —turismo, ingresos medios, educación como motor de transformación— sin que ninguna terminara de conectar con las demás.

Dos casos que inspiran: Medellín y Sudáfrica

Una profesora cercana al Foro Económico Mundial le compartió dos casos que ilustran cómo sí es posible construir una visión compartida, incluso en contextos de crisis profunda.

Medellín, 1993: una ciudad cansada de la violencia

En 1993, los ciudadanos de Medellín estaban agotados por la violencia, la corrupción y la falta de esperanza, con un criminal tratando de someter no solo a la ciudad sino al país entero. En el Foro Económico Mundial, le preguntaron a María Emma Mejía qué se estaba pensando para Medellín en los siguientes 20 años. Su respuesta fue honesta: no lo sabían todavía.

A partir de ahí, un grupo diverso de ciudadanos —de distintas edades, sectores y sindicatos— se sentó a trabajar, con el apoyo de Adam Kahane, en una visión con tres retos concretos:

  1. Llevar los servicios públicos a la mayoría de los ciudadanos.
  2. Invertir en educación e innovación como motor de atracción de nuevas empresas.
  3. Lograr que los líderes políticos que llegaran a la alcaldía y la gobernación estuvieran comprometidos con la transparencia.

Aristizábal es claro: Medellín todavía tiene mucho por mejorar, pero esa visión construida en 1993 —con actores muy distintos entre sí— es la base de referentes actuales como el Parque Explora o los centros de innovación de la cuarta revolución industrial en la ciudad.

Sudáfrica: la visión que ayudó a unir un país dividido

El segundo caso es el de Nelson Mandela, quien al llegar a la presidencia de Sudáfrica se encontró un país profundamente dividido, sin acceso al alcantarillado y con muy poca inversión extranjera debido al bloqueo previo.

En el Foro Económico Mundial, Mandela expresó su preocupación por la desesperanza y la falta de trabajo conjunto en su país. La respuesta fue invitarlo a construir, junto a sectores diversos, un propósito común centrado en tres puntos: ampliar el alcantarillado y los servicios públicos, aumentar la inversión extranjera no minero-energética, y organizar un mundial de fútbol.

El marco de tres elementos: propósito, talento y ejecución

De estos dos casos, Aristizábal extrae un marco aplicable a cualquier región que busque transformarse:

  1. Propósito: entender con claridad cuál es el problema que se quiere resolver.
  2. Talento: poner a trabajar el talento de la gente —personas, empresas, sector público— alrededor de ese propósito.
  3. Ejecución: pasar de las ideas a las acciones concretas.

Con este marco como base, propone una visión concreta para el Quindío.

La propuesta: "Quindío cuida el mundo"

Aristizábal titula su propuesta "Quindío cuida el mundo", partiendo de una realidad que ya está sucediendo: el departamento atrae cada vez más turistas internacionales y personas mayores de 60 años que buscan retirarse allí, gracias a la calidez de su gente, su infraestructura acogedora y la cercanía entre lugares.

La idea central es organizar la actividad económica, cultural y social del departamento en torno a un propósito: que cuando alguien piense en un retiro espiritual, en calmar el alma o en cuidar su cuerpo, piense en el Quindío.

Los tres pilares de la propuesta

1. Sostenibilidad financiera y ambiental Garantizar el recurso hídrico a largo plazo y asegurar que los recursos públicos —los impuestos de todos— se usen correctamente, sin corrupción, tanto en lo público como en lo privado.

2. Infraestructura para el bienestar y la salud Esto incluye accesibilidad real (por ejemplo, buses adaptados para personas en silla de ruedas), andenes que permitan caminar con facilidad por ciudades y pueblos, y un hospital o clínica de alta categoría, una necesidad que la pandemia dejó en evidencia.

3. Desarrollo de la mente y el alma Aumentar la oferta cultural —teatro, exposiciones, música, baile— y garantizar espacios de formación relacionados con el cuidado de la mente, el alma y el cuerpo, tanto para jóvenes como para adultos mayores, convirtiendo el espacio público en un lugar de aprendizaje.

El segundo elemento: juntar talentos de distintas generaciones

Aristizábal menciona una larga lista de quindianos que ya están destacando en sus industrias: diseño de moda, calzado, software, cervecería, hotelería, aseo con marca propia, entre otros. La propuesta es clara: conectar la experiencia de generaciones anteriores con las nuevas voces que están pidiendo la oportunidad de aportar, para que ese talento diverso trabaje junto hacia la misma visión.

El tercer elemento: ejecutar, y cambiar la "cultura piñata"

Para Aristizábal, ejecutar con talentos y visiones distintas no es sencillo, y buena parte del reto es cultural. Usa una metáfora muy gráfica: la "cultura piñata", en la que cada quien busca su propio dulce sin pensar en el equipo, y donde estamos más pendientes de comparar nuestro resultado con el del vecino que de mejorar nosotros mismos.

Para superar esto, propone adoptar la diferencia entre mentalidad fija y mentalidad de crecimiento, un concepto desarrollado por la profesora de Stanford Carol Dweck. Según sus investigaciones sobre el cerebro:

  • La mentalidad fija cree que las habilidades no pueden mejorar y está más pendiente de comparar resultados con los demás.
  • La mentalidad de crecimiento se enfoca en cómo mejorar uno mismo, y ve el éxito ajeno como una oportunidad de aprendizaje.

Los estudios de actividad cerebral que cita muestran una diferencia clara: en la mentalidad de crecimiento hay mucha más conexión neuronal y estimulación que en la mentalidad fija.

El momento de actuar juntos

Aristizábal cierra su propuesta con un llamado a la acción: la tecnología hoy permite que, si se combina espíritu emprendedor con un propósito claro, talentos diversos trabajando en equipo, y ejecución constante, es posible mirar atrás en diez años y ver un camino de transformación real para el Quindío.

Para quienes quieran seguir profundizando en estas ideas, recomienda dos recursos propios:

  • El podcast "Lecciones desde la cumbre", producido junto al CESA, con historias de personas que reinventaron su forma de trabajar en momentos de gran dificultad.
  • Su libro "Todos podemos cambiar el mundo" (Random House), un manual práctico sobre cómo trabajar en equipo para resolver problemas.

¿Quieres profundizar en alguno de los tres pilares —sostenibilidad, infraestructura para el bienestar o desarrollo cultural— aplicado a tu región o proyecto? Cuéntanos y desarrollamos un artículo dedicado.